Ayer Domingo comí en casa de mis suegros de manera opípara y excesiva, y cuando no termino con un orujete y un estimulante con cafeína, carajillo es lo mejor, me vengo abajo, se me hace la noche, tengo que momir.
- Carlos, ven a mis brazos. - Me llama Morfeo a sus brazos, el Morfeo griego, y no un negrazo con mini-gafas de sol.
- No puedo ir, estoy muy mal, me encuentro muy pesado. Ven tú, que siempre voy yo.
- Pero chaval, que soy un Dios, y tú un simple mortal, y de los normalitos. Por hoy sal tu para acá y yo voy a tu encuentro.
- Gracias, que Zeus te lo pague.
Hablando se entienden los mortales y los dioses.
Baco, siempre le consigue clientes a Morfeo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario