Un ejemplo vivo y característico es el genial tenista escocés Andy Murray. Su pelo es entre castaño y negro, de no gran densidad y ondulado no rizado, no llega a ser ensortijado. Estas características se repiten entre los `british' con distintos tonos de pelo, rubiales, morenetes y tomatitos. Todos ellos lo combinan con una piel lechosa y plagada de lunares.
Y como son muy dados a colocarse sombreros, bombines y pelucas canosas cuando se la quitan llevan el pelo churretoso y grasiento, grasiento británico.
¿Y por qué hablo de esto?. Pues porque ya era hora, se acabaron los tabús.
Dios salve a la reina.
'Yo siempre leía "Cabellos y pelucos", sobre todo cuando estaba vivo'.
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