lunes, 13 de diciembre de 2010

JUANA MONTANA

En el local de moda de la ciudad de referencia, viendo un partido del equipo que enamora. Allí estaba ella, la versión española de Miley Cyrus, la Hannah Montana de los niños.
Melena pelirroja, ojos grandes, algunos kilos de más, algunos centímetros de menos, pero con la misma actitud que desprende la cantante en sus conciertos, arrolladora.
Se observaba a la legua que había salido a la calle a triunfar, a enamorarse, a gozar y ser gozada,era la cabecilla del amor natural, libre, sin peajes.
Basta ya de enamorarse en la R-3.



En la "Autopista hacia el cielo" no había peajes.

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