Melena pelirroja, ojos grandes, algunos kilos de más, algunos centímetros de menos, pero con la misma actitud que desprende la cantante en sus conciertos, arrolladora.
Se observaba a la legua que había salido a la calle a triunfar, a enamorarse, a gozar y ser gozada,era la cabecilla del amor natural, libre, sin peajes.
Basta ya de enamorarse en la R-3.
En la "Autopista hacia el cielo" no había peajes.
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