Me lo había advertido Irene hace un par de años,'¿para que metes ese trasto en casa?, cariño tienes unos caprichos muy raros'.
Apenas me había costado unos cientos de dólares, y me lo habían traído a casa. El auténtico Johnny 5 de la película 'Cortocircuito', era real, una auténtica máquina, simpático, listo, lo había tenido que reconfigurar para que hablara en castellano, lo usaba de chacha, el tío planchaba de manera inmejorable. En casa le llamábamos Ramón. Eso sí, la tarima la tengo hecha unos zorros.
La semana pasada me compré un Ipad, me encanta, para hablar bien, me encantaba.
Ayer lo tenía en mis manos y le dije a Ramón, 'tú, chatarrica mira, me acabo de descargar la última novela de Dan Brown', ' ¿a ver?, dejámelo', se lo dejé y fun,fun,fun,fun,fun,fun,fun,¡crash!. El pedazo de robot se puso a leer a su manera, pasando páginas como un descosido hasta que la pantalla dijo basta, mi iPad parecía un colador.
La venganza se sirve en plato frío, pero yo ya tengo unas rejas nuevas.
¡Dan Brown deja de hacernos daño!
Que fotogénico eras Ramoncete.
Carletes!te falta un tornillo...o dos
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