Se acabó definitivamente la ignominía, ya no andaré más con la cabeza gacha, la humillación ha tocado a su fin. Habitantes de la vida os puedo mirar a los ojitos, de tú a tú, desafiante, chulesco.
Se acabaron las puertas de color pino suave, ya tengo mis nuevas puertas blancas, o mejor, mis viejas puertas ya son blancas.
Como blanco y luminoso es mi porvenir con la seguridad y el respaldo emocional que me ofrecen estas gloriosas maderas.
Y para rematar el subidón de autoestima y altanería he puesto los pomos color cromo, ¡toma cromazo!.
Y para créditos buenos, los del patrocinador de este artículo.
Ahora puedes mirar todos tus movimientos en tu propia cartilla de ahorro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario