Y fue ahí cuando la vimos, una señora paseando su perro por el parking. Era joven, iba con un pijama de franela y un boatiné abrigadito, el perro era un raterillo.
Hasta aquí todo normal, o casi normal, a ciertas horas se puede ver de casi todo, incluso en Nochebuena.
Lo sorprendente fue cuando la chica se subió a un coche con su perrete, lo arrancó, bajó las dos ventanas delanteras, puso música 'makinera' y se marchó hechando ruedas.
- 'El vino de tu tita me ha vuelto a sentar mal', le dije a Irene
- No, no te preocupes, no ha sido el vino, yo también lo he visto.
- Irene,¿tal vez hemos visto un ángel?, ¡tal vez hemos visto el milagro de la Navidad!.
- Tal vez le acaban de robar un coche a un vecino, cenutrio.
- Era un coche viejo, que se pida otro para reyes.
Por pedir que no quede.
Mientras una estrella surcaba el cielo sobre nuestras cabezas.
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